El cuaderno de bitacora de la CMDR Maya Fey

Sistema Shizarta Rez... Sidarta Rhes... FOUNDER'S WORLD
Estación Jameson Memorial

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(Cántese con la melodía de la marimorena)

Afuera de la estación
hay un sidi kamikaze.
Voy a asomar despacito
para ver qué c*** hace.


-- jajaja
-- jejejeje
-- Muy bueno Maya

--Atención, comandante Fey, libere el canal de radio inmediatamente.

-- Ups, perdón, perdón...




Un rato más tarde, volando por algún sistema innombrable, tras leer las noticias:

(Léase con la música del fum fum fum)
-- En Naunin se están pegando
PUM PUM PUM
En Naunin se están pegando
PUM PUM PUM

Se han juntado combatientes
a darse balas y acción.
Todas estas bestias pardas
van a hacer que Naunin arda
PUM PUM PUM

Shirka !!



"Digame, comandante."

-- ¿Puedes reproducir percusión de pandereta?


 
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(Cántese con la melodía de "Los peces en el río")


La conda está bloqueaaando
la entrada de la estacióooon
se ha atascado en los hieeeerros
y ha embestido a una pythóoooon

Pero mira como aparcan
los pilotos en las estaciones
pero mira como aparcan
me tienen hasta los c....

chocan y chocan y vuelven a chocar
los pilotos borrachos,
esto parece un billar

La cobra entra por lo rooojo
La orca sale a doscieeentos
que torta se van a daaaar
hincarán los dientes en los instrumeeeentos

Pero mira como aparcan
los pilotos en las estaciones
pero mira como aparcan
me tienen hasta los c....

chocan y chocan y vuelven a chocar
los pilotos petardos,
¡ay que me van a dar!


 
Last edited:
Que se note ese espiritu navideño. x.D


Recuerdos de la infancia

En mitad del sueño, la voz de nuestra madre nos había despertado.
¿Mamá? ¿Mamá había venido? Cada una de sus visitas era intensa, mágica y… algo más que no sabía definir por aquel entonces.

Mi hermana mayor ya estaba de pie y me hizo una señal para que me mantuviese callada. Espiaba desde el dintel de la zona de literas las voces que nos llegaban de la sala común. Susurrantes, apremiantes y llenas de ansia.

¿Cómo has logrado entrar? – esa era la voz susurrada de mi padre. Toda sorpresa.

Nos asomamos despacito por la puerta. Sí, nuestra madre había venido en mitad de la noche. Sin avisar, sin cortarse. Vestía su traje de vuelo granate. Volcaba todo su sentimiento en mi padre. Agarraba las solapas de su chaqueta y, con los dientes apretados y los ojos llenos de ira, le decía: “Eso no importa. ¡Salid de aquí ahora! Vienen...”

Era la primera vez que veía a alguien gritar en voz baja.

Mi padre cogió las manos de ella. Se llevó la mano derecha de ella a los labios y besó sus dedos enguantados dentro del traje de vuelo. En ese momento, vi cómo toda la construcción de agresividad e ira que había armado mi madre se derrumbaba.

No puedo marcharme – dijo mi padre – . Estamos tan cerca… ¿Estás segura de que…?

Mi madre sacudió las manos, librándose de las de él.

¡¡Por el amor del cielo!! – esta vez no intentó gritar en voz baja – . ¡Si no te marchas déjame al menos sacar a mis hijas de aquí!

En ese momento, mi hermana echó a correr hacia la escena y se abrazó a las piernas de mi madre.

Mi madre se agachó y la cogió en brazos. Miró alrededor buscándome y yo salí al fin de mi escondite y me uní al abrazo.

Mis niñas… – dijo.


El siguiente recuerdo que tengo es el de correr descalza por los pasillos y las alarmas sonando por todo. O más bien mi padre y mi madre corrían arrastrándonos tras ellos. La baja gravedad de la estación hacía que las dos pequeñas de la familia tocásemos el suelo cada diez metros. Todavía estábamos en pijama. En otro momento aquello me habría parecido delicioso, pero el miedo que notaba en mi madre hacía que yo tuviese ganas de llorar. Las paredes resonaban con retumbantes golpes metálicos y podía notar vibraciones cada vez que tocaba el suelo.

Había una puerta grande, que se abrió para darnos acceso a un hangar donde se posaba una Cobra MK3. Mi madre nos abrazó con mucha intensidad un corto instante, aferró el rostro de mi padre y le besó.

El piloto os está esperando. Dile que te envía Lucifer y ayúdale con las comunicaciones.

Mi padre aferró la mano de mi madre al intuir lo que significaba aquello.

¿No vienes?

Ella se sacudió su agarre.

Si no salgo a volar, vosotros no tendréis ninguna oportunidad.



Lo siguiente que recuerdo es el interior de la Cobra. Yo estaba en pie, en la puerta de acceso a la cabina de mando observando aquel lugar.
Dos asientos, de espaldas a mí, una ¿mesa?, que me parecía muy alta, metálica con luces y cosas que brillaban en ella. Un techo de cristal inclinado. Al otro lado se veía una pared metálica sosa y aburrida.

Oí la voz de mi padre. Provenía de una de las sillas, así que supuse que estaba sentado en ella aunque yo no lo veía.
… radar, siete naves hostiles… Viper, viper, Federal Assault Ship… Señal de misil…
Había más voces en la cabina, provenían de la radio. Todas parecían asustadas y en plena emergencia. Oí explosiones tras ellas.

En ese momento, la pared metálica tras el cristal giró bruscamente. Yo me caí de lado y golpeé el dintel con la cabeza. Mi padre se volvió al oírlo y me vio. No dijo una palabra… Se descinchó, corrió hasta mí y me levantó del suelo mientras los sistemas del hangar nos elevaban hacia el exterior.
Cuando estemos a salvo te vas a llevar un castigo tremendo.
Yo no le creí. Noté en su voz que no quería castigarme.

Recuerdo, perfectamente, salir a la superficie sentada sobre las piernas de mi padre, en el asiento del copiloto. Había un hombre que no conocía en el otro asiento, pilotando. No recuerdo su cara.
Vi desplegarse ante mí el negro del vacío, las estrellas... y las explosiones.
No era una estación Coriolis.
Habría recordado las naves adheridas al “techo” al entrar en los hangares.
Habría recordado el buzón.
No era una Coriolis.

No lo vamos a lograr – dijo el piloto liberando la nave de los anclajes.

Recuerdo los gritos por la radio, las luces de las explosiones, los láseres… Mi padre y el piloto intercambiando cortas indicaciones… El miedo y la determinación de los dos hombres cuando los láseres confluyeron en nuestra nave. El cielo giró loco ante nosotros.

Hubo una voz de alarma en la radio: “¡¡ Lucifer está en el aire !! Cuidado.”

Las sacudidas sobre nuestra nave cesaron. La cobra se lanzó hacia adelante y la aceleración me pegó al pecho de mi padre.

Se oyó una cuenta atrás en la cabina… Y entonces… El cielo hizo algo raro y nos metimos en un túnel. Recuerdo los sonidos, eran como voces aullando o cantando.

Tras unos cuantos saltos, empecé a cantar la cuenta atrás junto a la IA y a gritar “uiiiiiiiii” cuando entrábamos en el Witchspace. Mi padre rió una de esas veces y el piloto comentó que yo tenía el alma de un pájaro.

Mi último recuerdo de aquello era estar los cuatro: mi padre, mi hermana, el piloto de cuyo rostro no logro acordarme y yo, observando un planeta desde la cabina de la Cobra. Era el planeta más bonito que había visto nunca. Azul, verde, blanco, luminoso. Alrededor tenía lo que me pareció una corona. En realidad eran anillos: un planeta tipo tierra con anillos.

Mi hermana preguntó:
Papá, ¿dónde estamos?
Estamos en el sistema Maya. Ese es el quinto planeta y antes de ir a la estación vamos a necesitar nombres nuevos y no usar nunca más los viejos, ¿de acuerdo?
Mi hermana levantó la mano, toda entusiasmo.
Quiero llamarme Rianon, como la reina del cuento.
Mi padre asintió.
Vamos a repetir el nombre de tu hermana veinte veces para acordarnos.
Y lo repetimos.
Tú, ¿qué nombre nuevo quieres?
Yo solo tenía ojos para esa preciosidad azul, flotando ante mí.
– Quiero llamarme Maya.

Y repetimos mi nombre veinte veces para no olvidarlo.
 
(Cántese con la melodía de "Los peces en el río")


La conda está bloqueaaando
la entrada de la estacióooon
se ha atascado en los hieeeerros
y ha embestido a una pythóoooon

Pero mira como aparcan
los pilotos en las estaciones
pero mira como aparcan
me tienen hasta los c....

chocan y chocan y vuelven a chocar
los pilotos borrachos,
esto parece un billar

La cobra entra por lo rooojo
La orca sale a doscieeentos
que torta se van a daaaar
hincarán los dientes en los instrumeeeentos

Pero mira como aparcan
los pilotos en las estaciones
pero mira como aparcan
me tienen hasta los c....

chocan y chocan y vuelven a chocar
los pilotos petardos,
¡ay que me van a dar!


JAJAJAJA, y espera a como va estar la estacion el 24 de diciembre en la noche....
 
Que se note ese espiritu navideño. x.D


Recuerdos de la infancia

En mitad del sueño, la voz de nuestra madre nos había despertado.
¿Mamá? ¿Mamá había venido? Cada una de sus visitas era intensa, mágica y… algo más que no sabía definir por aquel entonces.

Mi hermana mayor ya estaba de pie y me hizo una señal para que me mantuviese callada. Espiaba desde el dintel de la zona de literas las voces que nos llegaban de la sala común. Susurrantes, apremiantes y llenas de ansia.

¿Cómo has logrado entrar? – esa era la voz susurrada de mi padre. Toda sorpresa.

Nos asomamos despacito por la puerta. Sí, nuestra madre había venido en mitad de la noche. Sin avisar, sin cortarse. Vestía su traje de vuelo granate. Volcaba todo su sentimiento en mi padre. Agarraba las solapas de su chaqueta y, con los dientes apretados y los ojos llenos de ira, le decía: “Eso no importa. ¡Salid de aquí ahora! Vienen...”

Era la primera vez que veía a alguien gritar en voz baja.

Mi padre cogió las manos de ella. Se llevó la mano derecha de ella a los labios y besó sus dedos enguantados dentro del traje de vuelo. En ese momento, vi cómo toda la construcción de agresividad e ira que había armado mi madre se derrumbaba.

No puedo marcharme – dijo mi padre – . Estamos tan cerca… ¿Estás segura de que…?

Mi madre sacudió las manos, librándose de las de él.

¡¡Por el amor del cielo!! – esta vez no intentó gritar en voz baja – . ¡Si no te marchas déjame al menos sacar a mis hijas de aquí!

En ese momento, mi hermana echó a correr hacia la escena y se abrazó a las piernas de mi madre.

Mi madre se agachó y la cogió en brazos. Miró alrededor buscándome y yo salí al fin de mi escondite y me uní al abrazo.

Mis niñas… – dijo.


El siguiente recuerdo que tengo es el de correr descalza por los pasillos y las alarmas sonando por todo. O más bien mi padre y mi madre corrían arrastrándonos tras ellos. La baja gravedad de la estación hacía que las dos pequeñas de la familia tocásemos el suelo cada diez metros. Todavía estábamos en pijama. En otro momento aquello me habría parecido delicioso, pero el miedo que notaba en mi madre hacía que yo tuviese ganas de llorar. Las paredes resonaban con retumbantes golpes metálicos y podía notar vibraciones cada vez que tocaba el suelo.

Había una puerta grande, que se abrió para darnos acceso a un hangar donde se posaba una Cobra MK3. Mi madre nos abrazó con mucha intensidad un corto instante, aferró el rostro de mi padre y le besó.

El piloto os está esperando. Dile que te envía Lucifer y ayúdale con las comunicaciones.

Mi padre aferró la mano de mi madre al intuir lo que significaba aquello.

¿No vienes?

Ella se sacudió su agarre.

Si no salgo a volar, vosotros no tendréis ninguna oportunidad.



Lo siguiente que recuerdo es el interior de la Cobra. Yo estaba en pie, en la puerta de acceso a la cabina de mando observando aquel lugar.
Dos asientos, de espaldas a mí, una ¿mesa?, que me parecía muy alta, metálica con luces y cosas que brillaban en ella. Un techo de cristal inclinado. Al otro lado se veía una pared metálica sosa y aburrida.

Oí la voz de mi padre. Provenía de una de las sillas, así que supuse que estaba sentado en ella aunque yo no lo veía.
… radar, siete naves hostiles… Viper, viper, Federal Assault Ship… Señal de misil…
Había más voces en la cabina, provenían de la radio. Todas parecían asustadas y en plena emergencia. Oí explosiones tras ellas.

En ese momento, la pared metálica tras el cristal giró bruscamente. Yo me caí de lado y golpeé el dintel con la cabeza. Mi padre se volvió al oírlo y me vio. No dijo una palabra… Se descinchó, corrió hasta mí y me levantó del suelo mientras los sistemas del hangar nos elevaban hacia el exterior.
Cuando estemos a salvo te vas a llevar un castigo tremendo.
Yo no le creí. Noté en su voz que no quería castigarme.

Recuerdo, perfectamente, salir a la superficie sentada sobre las piernas de mi padre, en el asiento del copiloto. Había un hombre que no conocía en el otro asiento, pilotando. No recuerdo su cara.
Vi desplegarse ante mí el negro del vacío, las estrellas... y las explosiones.
No era una estación Coriolis.
Habría recordado las naves adheridas al “techo” al entrar en los hangares.
Habría recordado el buzón.
No era una Coriolis.

No lo vamos a lograr – dijo el piloto liberando la nave de los anclajes.

Recuerdo los gritos por la radio, las luces de las explosiones, los láseres… Mi padre y el piloto intercambiando cortas indicaciones… El miedo y la determinación de los dos hombres cuando los láseres confluyeron en nuestra nave. El cielo giró loco ante nosotros.

Hubo una voz de alarma en la radio: “¡¡ Lucifer está en el aire !! Cuidado.”

Las sacudidas sobre nuestra nave cesaron. La cobra se lanzó hacia adelante y la aceleración me pegó al pecho de mi padre.

Se oyó una cuenta atrás en la cabina… Y entonces… El cielo hizo algo raro y nos metimos en un túnel. Recuerdo los sonidos, eran como voces aullando o cantando.

Tras unos cuantos saltos, empecé a cantar la cuenta atrás junto a la IA y a gritar “uiiiiiiiii” cuando entrábamos en el Witchspace. Mi padre rió una de esas veces y el piloto comentó que yo tenía el alma de un pájaro.

Mi último recuerdo de aquello era estar los cuatro: mi padre, mi hermana, el piloto de cuyo rostro no logro acordarme y yo, observando un planeta desde la cabina de la Cobra. Era el planeta más bonito que había visto nunca. Azul, verde, blanco, luminoso. Alrededor tenía lo que me pareció una corona. En realidad eran anillos: un planeta tipo tierra con anillos.

Mi hermana preguntó:
Papá, ¿dónde estamos?
Estamos en el sistema Maya. Ese es el quinto planeta y antes de ir a la estación vamos a necesitar nombres nuevos y no usar nunca más los viejos, ¿de acuerdo?
Mi hermana levantó la mano, toda entusiasmo.
Quiero llamarme Rianon, como la reina del cuento.
Mi padre asintió.
Vamos a repetir el nombre de tu hermana veinte veces para acordarnos.
Y lo repetimos.
Tú, ¿qué nombre nuevo quieres?
Yo solo tenía ojos para esa preciosidad azul, flotando ante mí.
– Quiero llamarme Maya.

Y repetimos mi nombre veinte veces para no olvidarlo.
tu nombre es único y fue dado por tus padres, así que no lo olvides, conservalo en tus recuerdos

 
RECUERDOS DE LA INFANCIA 2

Cuando entré en la cabina, toda tu cara estaba llena de sangre, tenías los ojos cerrados y papá te tenía en brazos. Me eché a llorar... Por el amor del cielo, creí – la voz de Rianon tropezó con sus propios sentimientos, pero ella recuperó la compostura con un leve carraspeo que sonó a floritura – … Creí que habías muerto. Pero me oíste y abriste los ojos y entonces lloré todavía más porque estabas viva.

Lo siento mucho, Rianon. Espera... ¿sangre?

Te golpeaste la cabeza contra el dintel de la puerta, me dijo papá.

Maya se llevó la mano al lateral izquierdo de la cabeza. Había una leve línea en la piel, bajo el cabello. Rianon dio otro trago a su bebida (zumo de mango) y sonrió levemente hacia su hermana.

Tienes mejor memoria de lo que creía, hermanita. Todavía no habías cumplido cuatro años.

Maya asintió y jugueteó con el vaso de su propia bebida.

He creído todo este tiempo que era un sueño, o creación de mi mente.

No, no lo fue…

¿Qué estaba pasando? ¿Huimos? ¿De qué?

Hay cosas que es mejor que queden en el olvido, Maya.

De acuerdo. No me cuentes sobre cosas que quedaron en el olvido voluntariamente, solo cuéntame qué imaginaste tú – dijo poniendo énfasis en “imaginaste”.

Rianon frunció levemente el ceño.

Muy bien. Te voy a contar lo repelente y asquerosa que era mi hermana pequeña. Papá nos cinchó en la cabina de pasajeros a las dos y nos ordenó quedarnos ahí quietas. Me dijo que yo era la mayor y que cuidase de mi hermana pequeña. ¿Y sabes lo que hizo ella? ¿Eh?

Rianon miró a Maya con si quisiese arrancarle la cabeza. A pesar de su delicado maquillaje y finas maneras, Rianon había heredado la musculatura de su padre, unos huesos anchos y la suficiente personalidad como para cobrarse una afrenta muchos años después, así que Maya tragó saliva.

No lo sé. ¿Qué hizo?

Esa pequeña sabandija se retorció en los arneses como una anguila, hasta que logró deslizarse fuera de ellos. Le grité que se estuviese quieta. No me hizo caso. Grité para que viniese nuestro padre, pero no me oyeron o no pudieron venir.

Rianon carraspeó levemente y recobró su perfecto aplomo. Siguió hablando mirando hacia algún punto lejano en el vacío.

Saliste por la puerta y yo había dicho… Había dicho a papá que te cuidaría. Sabía que no estar cinchada cuando una nave despega te puede matar. Intenté soltarme para ir tras de ti. Pero la nave empezó a moverse tanto que ya no pude hacer nada.

Maya pasó un brazo sobre los hombros de su hermana y se apretó contra ella.

Lo siento mucho Rianon. Te prometo que no volveré a hacerlo.

Rianon se lanzó a reír en carcajadas enérgicas y luminosas.

Ya que me quieres tanto, invítame a otro de estos. Me encantan.

Maya tecleó la comanda en el panel y añadió un plato de croquetas.

Solo hay un nombre que recuerdo de todo aquello... ¿Quién era Lucifer?

Hubo un largo silencio tras esa pregunta. Finalmente Rianon dijo:

Ese es el único nombre que no deberíamos recordar ninguno. Lucifer murió en esa batalla, es lo único que necesitas saber.
 
Last edited:
genial Maya,

que eran esos melocotones voladores delante de la nave?, parecían meteoritos raros ...
(y esa voz de fondo...)
 
Last edited:
Muchas gracias.

que eran esos melocotones voladores delante de la nave?, parecían meteoritos raros ...
(y esa voz de fondo...)

La voz de fondo era yo misma hablando o Shirka, mi IA.
Los melocotones voladores son "moluscos calabaceros" en la traducción al español.
 
Last edited:


Maya, cuando pases por un astillero, di que todo lo relacionado con tu nave tiene copyright, que luego alguien de ahí se queda fascinado con tu nave y le pone su nombre a su hijo.....
 
Entrada en la bitácora:

Hace dos días que el mapa de galaxia es incapaz de calcularme rutas. Todavía es capaz de calcularme saltos directos, pero no rutas.
El resto de sistemas de la nave parecen en buen estado. He realizado un análisis de componentes y todo parece funcionar bien. El fallo es tan específico y concreto que resulta curioso.
Estoy demasiado lejos de todo y me inquieta pensar qué ocurriría si dejase de calcularme también los saltos directos. El lugar civilizado más próximo es Colonia, 20 k AL. Voy desplazándome hacia allí con calma. Por suerte todavía me quedan barras alimenticias para una buena temporada, pero ahora mismo me estoy empezando a obsesionar con comer algo que tenga sabor y con hablar con otra persona física. Shirka tiene una cualidad incorpórea que no satisface por completo mis necesidades sociales. En cuanto dé con una baliza de repeticiñón mandaré mensaje a mis aliados para que sepan de mi situación.



Sí, la calculadora de rutas no me funciona desde hace dos días. He mandado ticket a los de Frontier tras haber hecho las pruebas pertinentes. Así que la comandante Fey ha tenido que ponerse a remar (metafóricamente). A esperar a ver qué me dicen.
 
Sí, la calculadora de rutas no me funciona desde hace dos días. He mandado ticket a los de Frontier tras haber hecho las pruebas pertinentes. Así que la comandante Fey ha tenido que ponerse a remar (metafóricamente). A esperar a ver qué me dicen.
verifica si tienes marcado un filtro "imposible" con el check de aplicar filtro a la ruta.
 
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