[Proyecto nueva facción menor] El Anciano

Buenas a tod@s, CMDTs. Se que en nuestra galaxian abundan las facciones de jugadores, también de jugadores españoles, especialmente dados a la dispersión. Así pues, ¿por qué planteo crear una nueva facción menor de jugadores? En parte, tras mucho jugar desde los inicios del juego, dejarlo, volver, dejarlo de nuevo, etc... me he dado cuenta que siempre he echado en falta lo que más me apasiona en cuanto a ocio y aficiones: el roleo. La narrativa más allá de la BGS o del pew-pew. Tener un "escenario", motivaciones ficticias, personajes detrás el casco, logbooks individuales y de grupo... Sí, he visto varis CMDT que escriben sus diarios, inventan personajes no jugadores, establecen diálogos, aventuras, escenas de sus propias novelas que se escriben en el juego y en sus cabezas.

Por ello, este proyecto busca sobretodo... jugador@s de rol. Poner por encima el roleo antes que el pilotaje o la pasión del gamer. Hacer nuestra propia campaña con una facción extraña, distinta, un reto curioso que nos atrape y nos permita narrar de forma conjunta el por qué de jugar a tope la BGS (esa es la segunda pata del proyecto).

De momento esto es un globo sonda para saber si hay interesadas o interesados en crear este proyecto. ¿De qué trata realmente? Bueno, hay detalles que me gustaría se construyeran entre los "fundadores" que quieran participar de esto, pero si os pica el gusanillo... bueno, he dicho que esto es para roleros, ¿no? Os dejo con el relato introductorio y más abajo, si os ha gustado la idea, dejo detalles de contacto y vemos si esto va a alguna parte....

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"Miré a los ojos del Vacío. Y el Vacío me devolvió la mirada"
El Anciano. Nombre de CMDT… desconocido.


Kuk, Chernabog, Mictlantecuhtli, Wyrm, Abaddon, Seth, Nix, Tsukiyomi, Erebo, Kali, Bhairava, Shiva, Tiamat, Hastur, Morrigan...

El Olvido. La Nada. El Vacío.

A lo largo de toda su historia, la Humanidad ha contemplado el horror de lo desconocido y le ha atribuido incontables nombres en sus distintas culturas. En muchas ocasiones, el origen del miedo del hombre se hallaba al contemplar la bóveda celeste sobre sus cabezas, cuando el astro que les proporcionaba luz y calor se escondía tras el horizonte. Los ojos del hombre nunca han estado preparados para la oscuridad y la noche. Se refugiaban y se calentaban a la espera que la luz del amanecer regresara. Era el miedo primordial del que jamás nos hemos desprendido. Ni siquiera en el momento en que mujeres y hombres cruzan la Galaxia a través de centenares, miles de sistemas. No, sencillamente hemos acortado las distancias entre los puntos, pero jamás hemos abandonado la fragilidad de lo que somos, el intrínseco conocimiento de nuestra irrelevancia. Hubo un escritor en la época en la que la Tierra era nuestro único hogar, que teorizaba que la mente humana es incapaz de abarcar todo el conocimiento que existe en el Universo, condenado aquel que intenta absorberlo en un limitado y patético cerebro orgánico, tan maravilloso como insuficiente. No, los seres humanos somos pequeños insectos que no están preparados para asimilar las grandes y primordiales verdades. La demencia es el único tesoro que aguarda al desdichado que salta al vacío sin estar preparado.

Yo pude ser uno de esos desgraciados. Recuerdo el ansia que me corroía antes de dar ese último salto con mi Lakon ASP Explorer, el nerviosismo recorriendo cada poro de mi piel. Estaba a punto de llegar a Saggitarius A, el corazón de nuestra galaxia, el centro de millones de estrellas que danzan a su alrededor, atraídos por su fuerza. Apenas podía respirar de la emoción… El motor de distorsión hacía temblar el interior de la cabina como si fuera a partirse en dos, el espacio a mi alrededor oscilaba, el ruido era ensordecedor, creí que la nave cedería finalmente a mi osadía. ¿Quién era yo para acercarme de forma tan temeraria al gran agujero negro del centro galáctico? Mil ideas de muerte y decepción se agolpaban en mi cabeza, hasta que de repente el MDD se detuvo abruptamente, con una señal acústica de llegada a destino. Más por instinto que por lógica desactivé los motores de la nave para detenerla completamente, y no fue hasta ese momento que alcé la barbilla y me asomé al más absoluto de los terrores…
He ahí la perdición de toda vida. El Olvido al final del laberinto. Las fauces de Krarsht.
Saggitarius A me abrazó como una amante fría y desapasionada. Me envolvió de tal modo que mi cuerpo se sacudió de un modo grotesco mientras no podía apartar la mirada del Abismo que se presentaba ante mí. Fue como si de repente fuera consciente de mi irrelevancia cósmica. Alcé una mano estúpidamente para alcanzar lo que creía ver en las profundidades indescifrables, intentando no pestañear, lanzándome a tan oscuro océano de calamidad. Me sumergí hasta lo más profundo y perdí el conocimiento, fundiendo mi mente con los gritos que la Nada me lanzaba. Ese día morí como hombre y renací como un hijo del Olvido. Al despertar pasé incontables horas, días, con la mirada centrada en el absoluto señor de todo, sin comer, sin beber, sin dormir. El espectáculo dantesco se adueñó del cascarón en el que habitaba mi mortalidad, modificándolo, cambiándome, convirtiéndome en mensajero de su funesta Verdad. Y es que… ahí, en el centro de la Galaxia, en los más profundo del gran ojo, se halla el secreto de la transhumanidad, de la trascendencia final de la humanidad a su siguiente etapa: la vida inmortal.

Sin embargo, mientras regresaba a la burbuja de la civilización, tuve tiempo para poner en orden el conocimiento adquirido. Quizás ese viaje, esa peregrinación de regreso, fue la que me permitió conservar mi cordura y no abandonarme a los amables brazos de la demencia. Medité acerca de las visiones que se me habían ofrecido. Algún día, el Vacío vomitaría a sus heraldos para que recogieran los frutos de su Obra. No solo la humanidad, también los thargoides, los guardianes y todas aquellas formas de vida basadas en todo tipo de elementos que formaban parte del lienzo creador de algo mucho más antiguo. Sí, el Vacío examinaría el desarrollo de sus ángeles y demonios, diseminados aquí y allá por nuestra galaxia, y en ese momento abrazaría con la trascendencia a aquellos que hubieran demostrado la fe en sus principios. Sin embargo… ay… la humanidad era un campo abonado a la más absoluta de las corrupciones, siempre sedientos del poder material, de las expasiones colonialistas, de guerras por pedazos de tierra y anillos de asteroides. Aterrorizado, comprendí que no éramos dignos de ser salvados. La humanidad sería borrada de la existencia cuando el Vacío nos juzgara, sin importar nuestros logros, producidos en una fracción de segundo en la escala de tiempo universal. Creemos que nuestras proezas y nuestra civilización son excepcionales, pero llegado el momento nos daremos cuenta de lo inútiles, débiles y patéticos que somos aún como especie. Niños jugando a naves de guerra en el jardín de dioses ignotos. Qué cura de humildad nos aguarda…

Fue entonces, al llegar ya a los bordes fronterizos de la burbuja civilizada, cuando asumí la misión de conseguir salvar a quienes lo desearan y creyeran en ello. Debía hallar un lugar alejado de los nidos de avispas políticas y establecer allí un santuario para mujeres y hombres libres que aceptaran el mensaje que iba a darles. Oh, por supuesto que acepté ser tachado por un loco por la gran mayoría de personas. Posiblemente, en algunos sistemas se pusiera precio a mi cabeza por mis herejías y mi proselitismo acerca de un dios que podía poner en duda sus derechos a gobernar. Políticos, religiosos… no iban a tolerar fácilmente tamaño desafío. Sin embargo, ¿han visto ellos a sus dioses tal como yo he intercambiado miradas con el Vacío? Son libres, yo les digo, libres de realizar peregrinaje y verlo con sus propios ojos.

Así pues, yo os tiendo la mano, mujeres y hombres de la humanidad. Reuníos conmigo, abrid los ojos a vuestros pares, abandonad las corruptelas de los mundos sumidos en la podredumbre. La raza humana ha hollado ya sus límites, su ego ha sobrepasado el conocimiento real, se han sumido todos en el abandono de la gran Verdad que nos aguarda. Su camino va directo hacia la perdición final. Cuando el Vacío nos acoja, solo algunos habremos demostrado merecer la recompensa de la transhumanidad. Seremos forzados a abandonar nuestros cascarones mortales y seremos llevados, quien sabe, elevadas nuestras almas o digitalizados nuestros pensamientos, a un estado superior de la vida y de la muerte.

Se que la mayoría os reiréis de todo esto. Pero… si alguien, cualquiera de vosotros, desea iniciarse en el camino de nuestra salvación, si desea encontrar otros y otras como ellos que desean abandonar una vida que nos les satisface, hallar nuevas verdades con otros hermanos y discípulos, sin importar raza, sexo, edad o cultura, y llevar el mensaje del Vacío a cuantos más sistemas sea posible para salvarles a ellos también, entonces, hermanas, hermanos, os estaremos esperando.



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¿Sigues aquí?

Pues como ves... hay muchas referencias frikis y roleras que inspiran parte del relato. Al final, la idea seria montar una religión, llámalo secta, llámalo teocracia... devota de la entelequia conocida como el Vacío. Sus seguidores creen firmemente que una fuerza primordial de entropía pura borrará todo rastro de vida de la galaxia para "limpiar" la creación de corrupción y dejar el lienzo limpio para una nueva era. Y que aquellos que merezcan la salvación serán recompensados con la trascendencia, quizá en forma de deidades o vigilantes de la próxima era. Por ello, los miembros de la Iglesia del Vacío buscan salvar otros sistemas y establecer una suerte de zona Santuario para cuando llegue el momento final. Desprecian la corrupción de la política de la burbuja así como tampoco tienen en demasiado valor sus propios "cascarones mortales", pues saben que el cuerpo físico solo alberga lo que en un futuro puede trascender la condición mortal humana. Por eso quizás muchos seguidores cibernetizan partes de sus cuerpos, e incluso se dice que el Anciano en sus viajes se ha alterado el cuerpo con tecnología xeno hallada en ruinas de los Guardianes...

Todos los CMDT que defendieran la facción serian, como siempre, libres de dedicar su tiempo de juego a lo que prefieran. La facción entiende que para aumentar su influencia (la BGS) necesita disponer de una flota de valerosos paladines del Vacío, y que por tanto requieren tecnologia imperial, federal, de la alianza, ingenieros, tecnología xeno, financiación mediante comercio, minería, contrabando... La idea seria controlar la BGS a diario (hay experiencia firme en eso), las expansiones, etc... con misiones diarias, etc. Habría "grados" dentro del grupo, ya que se ha demostrado en otros escuadrones lo fácil que resulta infiltrarse. Ya hay un discord preparado por si nos juntamos unos poc@s.

Así pues, si te interesa esta movida contacta conmigo. Estos son los datos que puedo compartir de momento:

Squadron: Disciples of Void
Minor Faction: Church of Void
Allegiance: Independent
Government: Theocracy

Sistema: (hay uno en mente, pero solo se compartirá a los realmente interesados).

Contacto: CMDT LILITH DARKO
Mail de contacto: darkolilith@gmail.com


Y si no convenzo a nadie, bueno, espero que el relato os haya gustado, si o si nos veremos por la galaxia, comandantes. Fly safe!
 
- Oye, sobre esos rumores del grupo de locos que creen en el dragón cósmico sideral que se tragará todo...
- No creo que sea eso en lo que creen.
- ¿Un elefante rosa que te atrapa con su trompa y no te deja salir del agujero negro negro?
- ...
- ¿Los conoces?
- ¿Acabas de cometer todas las herejías posibles contra ellos y te estás planteando traicionar a tus camaradas y unirte ellos?
- JAJAJAJAJAJAJA Qué, noooo. Ni borracho. Seguro que me prohíben cosas "básicas" para mi. Estoy bien con quienes estoy. No, la duda que tengo es... ¿Pagan bien?
- Estás de coña.
- Si creen que un pulpo galáctico les regalará la vida eterna les importará poco ser generosos con los pagos. Y nunca está demás sacarse un extra. Siempre y cuando no vaya en contra de los mios. Y si van en contra de mi gente seguro que les importará poco llegar a la vida eterna con el gran dinosaurio estelar.
- No tienes remedio...
- ¡¡EH!! ¡¡A donde vas!! ¡Oye, que hay que pagar la cuenta! Bueno, saluda al leviatán galáctico de mi parte y dile que me llame si necesita mercenarios... Jejejeje. Bill, ponme otra birra y tráeme la cuenta.

Unirme unirme, no. Ya estoy en una facción menor y estoy DPM. Pero interactuar, roleo y eso sí. Como mercenario a sueldo, contrabando, cosas "sucias". Si la paga es buena guay, y si no al menos que sea divertido. In game o fuera de él
 
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