Reportajes de Galnet

"REPORTAJES DE GALNET 15 DIC 3304

DAVID CONTRA GOLIATH. LOS MINEROS DESEMPOLVAN LOS BARRENOS.


Tras un juicio que ha durado más de dos siglos, la sentencia ha dado la razón al gremio de mineros en sus reivindicaciones.

Lave 1 de Diciembre de 3304


El tribunal intergaláctico de Lave ha fallado a favor de Consorcio de Mineros Independientes (CMI) en su reivindicación de casi dos siglos para poder utilizar la tecnología de minería en profundidad en los asteroides de la Galaxia. Los mineros encabezados por Selena Jean han conocido la sentencia en la sala del tribunal y han roto en aplausos y gritos de alegría. El abogado de las Corporaciones mineras ya ha anunciado que aunque la sentencia no es apelable, van a reunirse para ver cuál será su siguiente movimiento.

Para entender el porqué de este juicio centenario tenemos que remontarnos dos siglos atrás:

En el año 3112 John Kimfre, un explorador imperial es atacado por un pirata y consigue escapar con varios módulos dañados, al acercarse a una estrella con anillos, su analizador de superficie comenzó a dar datos del anillo que fue incapaz de interpretar. De vuelta a la burbuja, llevó el módulo a un ingeniero que descubrió que los daños habían sincronizado el analizador en una frecuencia de onda que detectaba el peso atómico del platino. El ingeniero utilizó ese módulo para desarrollar el escáner de exploración avanzado tal y como lo conocemos hoy.

Dichos descubrimientos llevaron a diferentes empresas a buscar maneras de sacar beneficio de la búsqueda de minerales. De todos los extravagantes artilugios el único que ha trascendido es el Analizador de onda de pulso, un módulo que genera un pequeño pulso que atraviesa los asteroides cercanos analizando su densidad y calculando posibles materiales escondidos en su interior. Ambos instrumentos fueron usados por los mineros de la época para aumentar la recolección de minerales preciados y raros. Aunque disponían del clásico láser de minería, los mineros gracias a la necesidad y el ingenio desarrollaron tres herramientas para cada tipo de recurso: Láser de abrasión para romper las concentraciones de mineral en la superficie del asteroide; Misil de subsuperficie que permitía recuperar materiales localizados en depósitos bajo la capa externa de los asteroides y por último el Lanzador de cargas sísmicas colocadas en las fisuras para partir y reventar el asteroide hasta su núcleo.

Esta última herramienta es la culpable del juicio del cual conocemos ahora el fallo, las primeras cargas sísmicas eran pequeñas bombas de fisión nuclear para romper los asteroides. La mitad de los mineros que usaron los prototipos del lanzador murieron por la radiación y la otra mitad por los fallos y explosiones accidentales. Pero cuando mejoraron las cargas y los explosivos fueron más estables, las grandes corporaciones mineras vieron peligrar sus beneficios a corto plazo ya que hasta entonces sus meganaves eran las únicas capaces de procesar asteroides completos.

El conflicto llegó a los tribunales cuando en el año 3145, un minero llamado Johnny Nash que estaba analizando un grupo de asteroides, fue atrapado por error en una meganave minera de refinamiento y procesamiento. La familia del minero demandó a la compañía en un juicio conocido por los medios como el "Caso Jonas". El tribunal dictó sentencia indultando de toda responsabilidad a la empresa y acusando al minero de conducta temeraria. Esto provocó protestas entre los mineros que pasaron a la acción colocando cargas sísmicas en las meganaves produciendo bajas mortales y miles de millones en pérdidas.

Está guerra terminó en los tribunales en el caso conocido como "Cascanueces" dándole de nuevo la razón a las empresas mineras y prohibiendo la fabricación de las herramientas de minería en profundidad. Dicha prohibición cumple casi dos siglos pero no ha estado exenta de mineros que han creado ilegalmente sus propias herramientas muriendo en el intento, esto se conoce coloquialmente la "Locura del Minero". El deseo de poder acceder a los recursos internos de las gigantescas rocas ha sido el sueño de miles de mineros y han forjado leyendas que han pasado padres a hijos.

En el año 3250, el recién creado Consorcio de Mineros Independientes encabezado por Harry "Perro Rojo" Jean pidió la revisión del caso y presentaron pruebas de sobornos y chantajes de las Empresas mineras a los jueces del Caso Jonás y Cascanueces. Se presentaron pruebas que demostraban que algunos ataques a naves las planearon dichas empresas para acusar a los mineros. Además presentaron las cuentas de un fondo con el que habían compensado a los herederos de las víctimas de los ataques mineros a las naves de recolección. Su hija Selena y varios mineros retirados han continuado con la demanda hasta la fecha.

"Es una gran victoria para los mineros independientes, poder volver a usar la minería en profundidad va a generar nuevos puestos de trabajo y reactivará la economía de muchos sistemas. Ojalá mi padre pudiese ver con orgullo lo que él y sus compañeros han conseguido con sus demandas." Ha escrito Selena en su perfil de galnetpeople.

El gabinete de abogados de las corporaciones mineras no ha querido hacer ninguna declaración oficial, solamente han indicado al salir de la sala que el aumento de las operaciones mineras atraerá a miles de piratas buscando dinero fácil. Los mineros del CMI deberían armarse ante lo que les pueda pasar. Más que un consejo ha sonado como una amenaza.

A la hora de publicar este reportaje conocemos que la venta de las herramientas de profundidad se ha disparado un trescientos por cien y que la gran afluencia de naves en el Sistema Delkar ha producido los primeros conflictos por los derechos de explotación entre mineros y los ataques de señores piratas también han aumentado en la zona.

Lisa Montgreen para Galnet."

*aqui un pequeño fragmento de lo que preparo para mi blog donde trato de dar una explicación a cosas/lore que suceden y que no explican.
 
Reporteros ilustres, hoy Arthur Perterson, Corresponsal de Guerra.*

Hoy escribo estas líneas desde mi retiro. Desde que me jubilé, mi vida ha cambiado bastante. De ser uno de los corresponsales de guerra más conocidos de mi época, me he convertido en un anciano que cuida sus tomates hidropónicos y cuenta historias a sus nietos. El otro día sin ir más lejos mi nieto Frankie me preguntó: -"Abuelo Arthur ¿Cual es la historia más rara que recuerdas?"-

He vivido intensos combates, matanzas de refugiados, levantamientos de esclavos contra sus amos. Hijos derrocar del poder a su padres y a su vez ser derrocados por sus hijos, secuestros express. He escapado de la muerte mil veces, una vez en un canisters de abono orgánico. Podría estar contando historias "raras" a Frankie hasta que fuese mayor de edad, pero le sonrió y le cuento historias con finales felices.

Lo he estado pensando y me he decidido a contar la historia más extraña que viví y que no publiqué en su momento:

Corría el año 3309 y el Presidente Zachary Hudson que no era muy popular por entonces, en un acto aperturista decidió dejar que la prensa accediera a "Miles Hills", la colonia prisión federal más segura de la galaxia. Como su ubicación era secreta, al grupo de visitantes nos indujeron un sueño criogénico y nos despertamos en la misma colonia prisión.

Una vez recuperados del sueño, el grupo de periodistas nos reunimos con el Alcaide que nos tenía preparada una visita guiada por la colonia donde podríamos ver de lejos a los reclusos y las instalaciones. Pasaba por una pasajera acristalada que daba al patio del pabellón de máxima seguridad cuando lo vi en las gradas del fondp. Franqueado por dos presos enormes había un niño pequeño, de unos cuatro o cinco años. Pensé que sería el hijo de una reclusa, pero aquella era una prisión masculina.

Mi instinto de reportero me decía que estaba frente a toda una historia y pedí al Alcaide una entrevista para hablar sobre el niño. El Alcaide pareció molesto y fingió desconocer la presencia de un menor en la colonia prisión. Pero cuando le presione con hacer pública la presencia de un menor en una cárcel, cosa que iba en contra de la Convención intergaláctica de Achernar sobre los derechos del menor de 3267. Accedió a que tuviese una entrevista.

Al día siguiente por la tarde me llevaron a la habitación donde los familiares se reúnen con los reos, una habitación espaciosa con mesas y sillas de restaurante. Tras veinte minutos aparecieron dos guardias escoltando al niño con sus pasos torpes, llevaba una camisa azul y unos pantalones cortos con tirantes. Parecía un niño adorable si no fuese por las pequeñas esposas en las muñecas.

- ¿Tienes un cigarrillo chupatintas?- la voz infantil no coincidía con la entonación y el gesto de los dedos cuando sujetas un pitillo.

Le acerce un cigarrillo encendido y empezó a darle caladas. - No deberías fumar a tu edad.-

- Y tú no deberías ser tan estúpido chupatintas, podría ser tu abuelo.-

- No lo entiendo.- Dije con la voz entrecortada, no tenía señales de ningún tipo de displasia ósea.

- Es muy sencillo si eres un Lord pirata, La federación de pilotos cada vez que un piloto muere, crea un clon de su cuerpo con la información almacenada en la última estación en la que atracastes. Nosotros los piratas cuando somos destruidos, volvemos a una copia de cuando estábamos en plenas condiciones físicas, los veinticinco años.- el pequeño estaba disfrutando del cigarrillo. - Pero los procedimientos de clonación son costosos y solo pueden permitírselo aquellos piratas con recursos suficientes. yo nací hace ciento diez años y he sido clonado varias veces.-

- Entonces te destruyeron hace poco y te clonaron ¿Pero porqué en un niño pequeño?-

- ¡Un niño pequeño! -
El pirata se levanta de ira y rabia, los guardias lo vuelven a sentar.- ¡Me clonaron a cuando era un recién nacido!, ¡Llevo años comiendo papillas de verdura, utilizando pañales y sufriendo de cólicos porque no tengo el control de mi aparato digestivo, cuando me salieron los dientes trate de quitarme la vida por el intenso dolor! - vuelve a levantarse - y todo porque el malnacido de mi segundo redujo los gastos de clonación para quedarse con todo mi dinero.-

Entonces lo entendí todo, un señor pirata traicionado por sus hombres y clonado con el tamaño de un bebé para reducir los gastos de la clonación de su cuerpo adulto, seguramente tuvo que pasar un infierno con su consciencia adulta en un cuerpo de recién nacido.

- Esta reunión seguramente ha sido gracias al Alcaide, si habla con él dígale que quiero ropa de presidiario como los demás, nada de esta ropa de niños.- me señala los pantalones rojos y los tirantes.- Soy un preso como todos los demás. que me traigan un sastre y que me confeccionen ropa como es debido.- Los guardias esbozan una sonrisa, ver al pequeño niño maldiciendo y exigiendo de esa manera era en cierto modo muy cómico.

-¿De qué os reís vosotros? ¿Quereís que os haga lo que le hice al viejo Thomas? - Los guardias se ponen serios de golpe y uno de ellos golpea con la porra eléctrica al niño en el hombro asegurándose de que está al nivel de descarga más bajo.

- ¡Por favor no hace falta que lleguemos a esto extremos de violencia! - trato de acercarme al pequeño que se encuentra tendido en el suelo.

- Tenga cuidado Señor Peterson.- Dice el otro guardia - Este malnacido ha matado a tres guardias desde que aprendió a andar.-

El pequeño se incorpora y mira desafiante a sus carceleros. se rasca el hombro y me pide otro cigarrillo. - En cuanto salga de aquí, buscaré la forma de volver y lo destruiré todo. -

- ¿Porqué estás aquí? - La historia del niño pirata me puede suponer otro premio.

- Me has caido bien chupatintas, te voy a contar mi historia; de todos modos no tengo nada que hacer los próximos veinte años.- sonríe enseñando sus dientes de leche.

- En septiembre del 3305 nos encontrábamos en el sistema Ugricopa invitados por la facción Sociedad de Nariya para dar un golpe en la estación Buchli Enterprise y desestabilizar a una facción que les hacía la competencia en la zona. Nuestro topo infiltrado nos había indicado que a las oficinas de los “Unionistas de Jarohay” llegaban todos los martes los créditos de las nominas, seguros y alquileres de toda la facción. Era un golpe muy limpio. Nadie se lo esperaría y en cuestión de minutos estaríamos saliendo de la estación sin levantar sospechas. La Sociedad de Nariya buscaba desestabilizar la economía de sus rivales.

El pobre correo ni se enteró cuando una descarga láser le atravesó un omóplato dejando caer el maletín a mis pies. A los diez minutos estábamos saliendo tres Vipers MK3 y dos Fer-de-Lance tranquilamente de la estación. Un pirata de mi grupo llamado Trenton se quedó en la estación un par de horas para ver qué sucedía tras el golpe.

Lo primero que hicimos fue saltar a una estrella en la dirección opuesta e ir bordeando por sistemas inhabitado hasta llegar al Sistema Nariya. Entre los saltos recibimos un mensaje de Trenton indicando que en la estación habían puesto precio a mi cabeza y que solamente un modelo antiguo de Vulture le seguía los pasos, iba a dar un rodeo y a destruirla ya que pilotaba una Anaconda.


Llegamos al Sistema Nariya y esperamos que Trenton apareciese, tras varias horas esperando y llamándole, solamente apareció una Vulture y mis hombres comenzaron a ponerse nerviosos. Decidí mover mi flota hacia Shaver Orbital para ver si la Vulture pasaba de largo o nos seguía.-

- ¿Una Vulture solamente contra cinco naves no es un combate muy equilibrado?-
Dije por lo poco que sabía de configuraciones de naves.

- En aquella época los pilotos solían aprovechar las mejoras que hacían en los módulos haciendo que algunas naves fuesen más letales, más rápidas o más resistentes. Una nave modificada puede ser peligrosa en manos habilidosas. Por lo que no podíamos subestimar a ninguna nave, luego todo se automatizó.

Al principio la nave hizo recarga de combustible y dio varias vueltas hasta que se fijó en mi grupo y comenzó a perseguirnos. Deje que parase a una de las Fer-de-Lance y que la otra entrará en la señal para entre las dos destruir al enemigo.

Volvimos a detenernos para esperar a nuestras naves, pero no contestaban. De nuevo apareció la señal de la Vulture. Según los sensores de larga distancia estaba bastante dañada pero seguía de una pieza. Mis dos escoltas y yo no dábamos crédito a lo que estaba pasando. Apuntamos hacia Shaver Orbital todo lo que nos permitieron los motores y ocupamos las tres dársenas de la pequeña estación. La vulture quedó esperando plataforma para aterrizar pero las teníamos ocupadas. Era uno un tiburón de la antigua Tierra dando vueltas a una balsa donde estaban tres náufragos, esperando a que cometan un error.

Me reuní en la cantina con los tres piratas que quedamos y aunque mi segundo era partidario de negociar y dar parte del botín, eso no nos aseguraba que nos traicionará y destruyera después. Aquel cazarrecompensas buscaba cobrar por nuestras cabezas.

En el simulador de mi nave programamos un combate entre las tres Viper y la Vulture. Tras unos minutos nos dio los resultados un 60% de posibilidades de vencer pero bajo premisas muy concretas como un perfecto control de las naves y no errar ni un solo tiro. Realmente teníamos las de perder. Otro problema era que en la estación aún éramos anónimos, su buscaban información sobre nosotros lo más probable es que terminaremos detenidos y camino de una prisión. Mi segundo que no era muy buen piloto realizó de nuevo la simulación pero repartiendo las armas de una de las naves en las otras dos. A mayor número de disparos más posibilidad de alcanzar al enemigo y posibilidad de victoria de hasta un 73%.

Mientras salíamos con las Vipers para alejarnos de la estación y atraer a la Vulture, mi segundo huyó a otro sistema con nuestro ADN por si éramos abatidos para clonarnos en una base pirata y con el botín para cubrir los posibles gastos.


Lo hicimos lo mejor que pudimos, atacamos con todo nuestro armamento hasta sobrecalentarse. Los escudos de la Vulture sufrieron el ataque quedando por debajo de la mitad. Pero aquel piloto tenía un as bajo la manga, lanzó un acumulador de escudos que casi se lo restauró por completo. Vimos que solo nos quedaba ganarle terreno y saltar a otro sistema. Pero aún estando dañada era muy rápida, el piloto concentró sus armas en el distribuidor de energia de mi compañero produciendo un fallo en cascada en la Viper, era un fallo de aquel modelo que muy pocos conocían. Sabiendo que aunque me destruyera, volvería una vez clonado, me di la vuelta y le plante cara a mi enemigo y luche con todas mis habilidades piratas.- El pequeño pirata disfruta con la narración de su historia.

- Di la verdad, te chocaste contra la nave y reventaste. - apunta uno de los guardias lo que produce la ira del pirata pero no hace ninguna réplica al ver la porra electrica levantada.

- En definitiva, aquel piloto me venció pero mientras mi nave era destruida juré que volvería a buscarle, lo siguiente de recuerdo es una cuna y estas extremidades desprovistas de fuerza y control. Mi segundo nos la jugo, me clono como un bebe y me entrego tanto a mi y como al botín a cambio de inmunidad y un cambio de identidad, ahora tiene que estar disfrutando de mi dinero.-

- Al principio no creíamos al analizador de ADN, que un temido pirata fuese aquella ricura de bebé. -
Dice el otro guardia. - Cuando vimos que nos miraba con cara de odio, gruñia y nos tiraba los juguetes con una puntería endiablada, no tuvimos dudas. Arañaba, trataba de morder y se lanzaba a los ojos para tratar de arrancarlos, se escapaba de la cuna o de su parque hasta que lo tuvimos que meter en una celda donde no se colase por los barrotes. Un recluso ejemplar.-

- Vamos “principito”, es hora de irse a la cama.-
Dice el otro guardia mirando el reloj, la narración de la historia me había hecho perder la noción del tiempo .

- Sólo una cosa más chupatintas, pública mi historia y dí que yo, Elif Izmir Schulz encontraré al traidor y lo mataré aunque me lleve esta vida. y dígale al alcaide que quiero ropa de verdad.- Desaparece tras la puerta por donde apareció.


Varias horas después estaba en la mesa del alcaide invitado a la cena, era un gran admirador de mi trabajo y quiso que le firmara algunos de mis libros de viaje que había conseguido en papel. Aproveche para hablarle del pequeño pirata y de sus exigencia, lo que hizo que cambiase su rostro.

- Vera querido Arthur de eso quería también hablarle, todo lo que ha hablado con el recluso no puede publicarlo, son órdenes directas del Gabinete de prensa de la Federación, lo siento.- Parece disgustado por la situación.

-¿Cómo? ¿Ni una sola frase? ¡Esto atenta contra la libertad de expresión!-

- Lo sé, lo sé, pero si no firma este papel renunciando a publicar nada de lo que ha ocurrido, pueden sucederle "cosas extrañas" a usted o a su familia.- El alcaide parece molesto por tener que amenazarme.- Cosas como un fallo en la criogenización de su cápsula y de alguna otra del grupo de periodistas cuando vuelvan a la burbuja, de nuevo lo siento solamente cumplo ordenes.-

Acepte a firmar la hoja ya no solo por mi familia, sino por mis compañeros inocentes que hubiesen muerto por mi culpa. Han pasado muchos años y todo esto está más que olvidado. Pero sigo sin entender porque la Federación quería acallar la historia del pequeño pirata, sería por el cazarrecompensas, seria por el pirata o ¿sería porque el pirata que le traicionó ahora formaba parte de la Federación?.

* Inspirado en la típica misión de ir a matar seis piratas a un sector.
 
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Reportajes de GalNet, Raymond Ferrer.

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Hace una semana estaba en frente a mi consola con la pantalla en blanco, mi responsable me pedía un artículo o prescindiría de mí. Hastiado de no saber sobre que hablar, me acerque a la pequeña cocina de la redacción para prepararme un café. Cuando me encontré con Marthin Anderson, analista de mercados económicos de GalNet. Estaba sentado en una mesa con una taza de café a medio tomar y concentrado en su consola de mano.

Le pregunté si había conseguido la fórmula para hacernos ricos en el mercado de valores, pero no me escuchó. Cuando volvió en sí solamente me dijo que el precio de algunos metales y piedras preciosas se había disparado en una zona de mercados locales y desconocida el porqué.

Aquello llamó mi atención, desde que se había levantado la prohibición de realizar minería en profundidad no era extraño que cada dos o tres días llegará una noticia sobre una nueva concesión minera, un nuevo yacimiento o una nueva guerra por los derechos de explotación. Se estaban amasando grandes fortunas con sangre, sudor y mucho esfuerzo. Le pregunté a Marthin donde había encontrado las mayores diferencias de precio y me indico un mercado en concreto. Cogí una Dolphin de línea y me dirigí allí.

Un día después y tras el sueño criogénico llegué a la estación indicada y comencé a preguntar. Aunque algo oxidado, mi olfato periodístico no me falló y di con un comerciante que pagaba directamente por Benitoíta y Jadeíta sin pasar por el mercado local. Debido a esto escaseaban los minerales preciosos y por eso subía su precio de compra.

Ambos minerales se utilizan en joyería y en pequeñas piezas ornamentales por la creencia de que son piedras que atraen la buena suerte. Incluso se hacen urnas funerarias de dichos materiales y se dice que se han encargado lápidas macizas. Trate de convencer al comerciante para que me llevará a donde entregaba su mercancía, pero se negó. No me quedaba más remedio que alquilar una nave con piloto y seguir al carguero.

Di con un piloto de dudosa reputación que no dudó en aceptar mis condiciones en cuanto se las expliqué. Tenía una Adder que había conocido tiempos mejores y que utilizaba para el contrabando a pequeña escala. La equipó con todo lo necesario para seguir las estelas de otras naves y esperamos frente a la estación que la enorme Lakon Tipo 9 cargada de materias primas cogiese velocidad y nos preparamos para seguirla.

Siete saltos después la nave comenzó a dirigirse a un planeta tipo tierra en un sistema agrícola. Manteníamos bastante distancia con el carguero, pero no vimos que nosotros también éramos perseguidos por una escolta que salió minutos después de la estación para asegurarse que nadie seguía al carguero. Dos Lakon Chieftain bien armadas y con pintura paramilitar nos pararon y preguntaron por el motivo de nuestra presencia mientras desplegaban sus armas. Nuestra nave no era rival para esa escolta y mi piloto se dirigió a la cápsula de escape mientras maldecía su mala suerte. Sin pensarlo abrí el comunicador y me identifiqué como corresponsal de Galnet dando mi nombre completo y mi número de afiliado a la Asociación de Presa Galáctica.

Las naves quedaron inmóviles, como si emitieran una pregunta y esperasen una respuesta, fueron minutos muy tensos, pero al final nos enviaron unas coordenadas y procedieron a escoltarnos. Mi piloto volvió temblando a los mandos y disculpándose por tratar de abandonar la nave y dejarme sólo a mi suerte.

Al aproximarnos a las coordenadas indicadas en la superficie del planeta observamos una enorme estructura en construcción rodeada de máquinas y grúas. Al entrar en la atmósfera no hubo lugar a dudas eran grandes bloques de Benitoíta.

Cuando aterrizamos vimos que la carga de la Tipo 9 ya estaba siendo descargada y transportada en vehículos preparados para ello. Al descender de la nave un hombre alto y moreno, vestido con una decorada túnica y escoltado por dos guardias nos esperaba en tierra. Se presentó como Gran Emir del único Califa. Las religiones de la vieja Tierra seguían coexistiendo por la Galaxia y no era raro encontrar sistemas gobernados por profetas y algún que otro dios reencarnado.

El Califa había deseado la construcción de un enorme palacio con mil salones y habitaciones todos ellos decorados con piedra preciosas. Por eso habían traído a arquitectos, ingenieros, aparejadores, cortadores y talladores para construir el enorme palacio. Los trabajos de construcción de la estructura los hacían grandes grúas y brazos robóticos, pero la instalación de las piedras en forma de grandes losas o de pequeñas teselas la hacía mano de obra humana.

Paseamos por las zonas de la obra viendo los trabajos realizados hasta el momento. Personalmente el conjunto sobrecoge al visitante, altos muros, trazados para futuros jardines, huertos, etc. Hangares para enormes naves, almacenes para mercadería, apartamentos para las visitas importantes e incluso las zonas para los criados y trabajadores estaban decoradas con un lujo exquisito. Cuando nos enseñaron el salón del trono, mi piloto y yo soltamos un grito de asombro. Una amplia estancia tan extensa que podrían aterrizar sin rozarse tres Corbetas federales. En uno de los lados se levantaba una estructura donde según me confirmaron estaban tallando un decorado trono macizo de Jadeíta para el Califa y que no podían enseñarnos por ser un secreto pero que iba a estar decorado con diamantes, ópalos y otras joyas preciosas.

Tras examinar el conjunto y analizar los costes de construcción, mano de obra y la adquisición de toneladas de piedras semipreciosas calculé que la construcción del Palacio costaría cientos de miles de millones. No dude en preguntar al Gran Emir sobre los fondos destinados al palacio sabiendo que aquel sistema era en su totalidad agrícola con una industria a medio desarrollar.

El Emir me miró contrariado, pero esbozo una media sonrisa como si tuviese una respuesta preparada desde hacía tiempo. Me comentó que las propicias cosechas y la venta de ejemplares de animales autóctonos para la alta cocina galáctica se estaba convirtiendo en una fuente de ingresos constantes. El clima propicio del planeta hacía que la producción se redujera en el tiempo y los productos y animales fuesen más grandes. Le comenté el problema con los pesticidas en la burbuja, pero ellos no los utilizan ya que aprovechan estiércol y purín de ganado.

Aunque por más que insistí, no me enseñaron ningún terminal donde contrastar los datos que me daba el Emir. Poco después cogimos un vehículo terrestre para acercarnos a un mirador donde observar a un lado una hermosa vista del conjunto palaciego y al otro lado enormes campos de cultivo de diferentes productos y granjas de explotación animal. Aunque creíble algo en mi cabeza no encajaba.

Cuando me atreví a preguntar si podíamos abandonar el planeta, porqué desde que llegamos no habíamos dejado de ser vigilados. Me dijeron que sí, ya que aún no tenían terminadas las estancias para invitados y no querían que durmiera con los trabajadores. Podía irme, pero con la condición de no revelar por el momento la ubicación del planeta. Habían tomado mis datos y cualquier filtración por mi parte supondría denuncias y querellas millonarias. Acepte la imposición, pero mi piloto fue más allá y me sorprendió pidiendo quedarse a trabajar bajo las órdenes del Califa. Se había encontrado con otros pilotos que conocía y le habían convencido para dejar una vida de traficante bastante mediocre y vivir como piloto asalariado con todos los lujos. Se despidió con un apretón de manos y desapareció.

Me encontré con la carta de libertad, pero sin nave para viajar, por lo que pregunté entre los pilotos del puerto si alguien podía llevarme a algún puerto comercial donde coger una nave de línea y volver a mi hogar. Tras varias horas deambulando me dijeron que un piloto con una T9 acababa de descargar su bodega y se dirigía a una estación para realizar reparaciones. Busqué por la dársena indicada hasta que dí con un tipo alto y malhumorado al que le expliqué mi situación y tras varias negativas aceptó llevarme si no le daba mucha conversación.

Cuando salíamos de la atmósfera y el piloto giraba la nave para saltar al siguiente sistema mire por la mampara hacia el planeta y la construcción visible desde aquella altura. En ese momento el piloto me preguntó si me había creído las mentiras que me habían contado. Miré sorprendido a mi interlocutor.

Me contó que ni el Califa ni el Emir eran quienes decían ser. Eran dos piratas que preparaban su retiro y querían vivir a partir de ahora una vida de lujos y riquezas. Las enormes cantidades de dinero para la compra de materiales y minerales salían de años de tráfico de personas y que ahora también compraban anabolizantes para engordar al ganado y otros productos para sintetizar los componentes activos de varios narcóticos naturales. No le extrañaba que mi piloto se hubiese quedado al encontrarse con otros contrabandistas que se estaban lucrando a base de bien. Le pregunté que si sabía todo esto porque hacía comercio con ellos. Me miró y me dijo que los alquileres, las naves y el combustible no se pagan rescatando a periodistas en apuros. Avergonzado me dirigí a una de las cabinas para empezar a escribir ese artículo y no volvimos a hablar hasta que le di las gracias en la estación de destino. Cuando me despedí me dijo que no me preocupase. Varias agencias galácticas llevaban meses investigando e infiltrando agentes en las obras.

A los tres días recibimos un mensaje en la redacción sobre una redada contra una organización criminal que estaba construyendo un Palacio en un pequeño sistema agrícola. Los líderes habían sido encarcelados a la espera de juicio y los cultivos ilegales destruido. En las zonas habitables de la construcción se ha creado un santuario para que los esclavos liberados puedan salir adelante. La maquinaria y demás materiales de construcción serán subastados y todo lo recaudado irá a un fondo gestionado por la organización anti esclavitud de la Princesa Aisling Duval.

Según mi compañero Anderson los mercados se han resentido por la desaparición de la demanda generada por el Palacio y los precios de los minerales han bajado. Joyeros y artesanos están volviendo a crear artesanía con Jadeíta y Benitoíta. Algunos trabajaron en las obras de la construcción y tuvieron acceso a los planos por lo que están creando reproducciones a escala del Palacio en todo su esplendor. Una curiosidad que puede que se ponga de moda entre las clases altas y que desconozcan su procedencia.
 
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