Comandante en búsqueda de compañeros de Rol...

Localización: Sistema Michel
Cuadrante: 20 : -220 : 60
Estación Witt
Hora: 17:33:10 del 24 Dec 3303.
Cambio.




La Capataz Makena Mccoy me comenta sobre el negocio local, sobre el clima social, la elevación de la economía gracias a la influencia de agentes independientes de Torval en un nuevo (en otro...) esfuerzo a retomar el sistema. Para ella, es toda una alegría, la verdad. Dinero es dinero, al fin y al cabo. Sus ojos van de aquí para allá, frenéticamente empecinada en llenar los minutos hasta que mi contacto local pueda alistar el siguiente grupo de acuerdos comerciales (ni loca pagaría por ellos..., de por sí mi apoyo a esta facción ya es frágil...), porque, al fin y al cabo, le conviene que el sistema sea absorbido al enfermizo cariño de la Gran Burbuja. Como sea. Mis hombros se estremecen y froto mis sienes, intentando ahogar la voz de la Capataz.

--Comandante Snowsturm, ¿se encuentra bien?-- comenta por primera vez fuera de su parloteo, intrigada, observándome de reojo.
--Perfectamente,-- murmuro a regañadientes, observando el monitor digital a través de la pantalla contar los segundos parsimoniosamente.
--¿Té, Comandante?-- suena casi contenta de tener una tangente por la cual desviarse. Creo que yo también puedo disfrutar un poco de un ligero cambio en el ambiente.
--Café--, respondo bajo, alzando la vista justo sobre el envés de mis manos, manteniendo mis labios bajo cubierta... por decirlo así. --Negro,-- respondo asertiva al verla cómodamente alcanzando la crema.
Desde el controlador remoto, comencé a jugar con la pantalla, a explorar las opciones locales y recibí el café sin siquiera observarle. Estoy segura que eso me debe haber galardonado un gesto bastante agradable de parte de Mccoy, pero al verme explorando la economía, más le convendría guardar sus modales frente a una potencial inversora, lo cual me alegra, porque el dinero que tengo en el sistema podría cubrir el seguro de mi nave, y tal vez un par de regalos de navidad para mis amigos en Quince. Y ahora que lo menciono, ¿qué demonios hago aquí en navidad? No es por dinero ni causas políticas, no. No hay nada en Michel para mí. Ni siquiera un co-piloto decente. ¿Pueden imaginarse que lo más decente que había era una escoria recién salida de prisión, quien perdió su nave en 'misteriosas consecuencias'? Por un 12% de mis ingresos más bien me pasaría por Sol y conseguiría un sirviente de raza.
--Ah, curioso--, susurro para mí misma sobre la algarabía de las órdenes de montar las nuevas unidades disponibles de acuerdos comerciales a mi bodega de carga. Sorbiendo del café, veo en mi monitor portátil un nuevo grupo de pilotos disponibles para contratar. Una Aurelia Sheppard atrae mi atención. Pionera de la primera expedición hasta Beagle, silbo asombrada, y raqueada Compente por la Federación de Pilotos. No tengo nada mejor que hacer, supongo así que decido descender a las bahías de carga y buscarla para darle una breve entrevista.
--¿Sheppard? No, no, Sheppard's gone to the bar, Ma'am Commanda'. She ain't no around. You ought'a go and look for 'er ther' 'cause she 'ont be back 'till morrow,-- me responde un grasoso mecánico trabajando en lo que parece un motor de distorsión de al menos rango 6. Forzada a ascender a la taberna... taberna... ¿cuál taberna? Deben haber cientos en este maldito traste.
--Which tavern though?-- me doy vuelta, interrogando al mecánico.
--Prob's the one us mechs use, up in the second floor Ma'am Commanda'--, responde, señalando al elevador con una llave inglesa. Taberna, segundo piso. De acuerdo.



¿Han estado alguna vez en un ascensor con al menos un increíblemente incómodo individuo en una situación ineludible donde sólo es cuestión de espera? Bueno, por la decencia de este relato, y por la poca justicia que se pudiese ofrecer al trasero de ese pobre hombre luego de lo que tuvo que haber pasado antes de llegar al elevador, yo tampoco. Hay cosas que es mejor no recordar. Por gracia y derivación, me aseguré de usar el sistema de saneamiento corporal. Tres veces. Sin incluso haberle tocado.

Traumatizada, ascendí hasta lo que le llamaban 'taberna' y era más una extraña agrupación de partes de naves de antaño y corazas que formaban barras y mesas. Las sillas eran butacas sacadas de bodegas de pasajeros de negocios y las mesas ondulares eran cabinas de cazas, llenas de orificios quemados de láseres y cañones que habían grabado una historia. Aún con mi café en mano, decidí no ordenar una bebida.



--Mmmm. No está--, comento decepcionada, a lo cual una voz me respondió.
--Du hast verloren, fraülein?-- llama el barman, desde atrás mío.
Con mi poco alemán, negué con la cabeza y respondí. --Nein mir... mir geht es gut--. Debo haberle causado gracia con mi acento porque me respondió con una sonora carcajada.
--English? ¿Español?-- gruñe de buen brío, así que le respondo con una sonrisa.
--Either will do--.
--Entonces hablaemos en español. English no ser muy bueno. Ich bin schrecklich!--, aclama con una mueca. Terrible, ¿dice? Terrible era ambos. Con ese acento podría espantar a los Thargoides de todo Pleiades. Ahora era mi turno de reir.
--Aurelia Sheppard--, indago sin rodeos, gesticulando una pregunta y observando a ambos lados para intentar dar a entender que le buscaba.
--Ah, ja! ja!--, exclama en su peculiar forma de hablar entre gruñidos y señala hacia una de las mesas en la plataforma al frente del bar.
Luego de estrechar manos y despedirnos en un aleminglésañol horrorizante, ascendí lo que solían ser las escaleras de un Courier Imperial hasta llegar al nivel de la plataforma. Ahí la vi.
--¿Aurelia Sheppard?-- la llamo por su nombre con firmeza. La primera impresión es la más importante.
La tomé por sorpresa, claramente, porque saltó de su asiento al escuchar su propio nombre.
--¿Yesh?-- responde, temblando en cada extremidad, plantando sus manos en la mesa para darse balance al ponerse de pie.
--Sé que habla español. Lo vi en su reporte. Soy la Comandante Snowsturm del Silver Memory SNOW-1 estacionado en la bodega 14.-- Fui brevemente interrumpida por un pequeño anuncio de mi controlador sobre mi nave, que estaba al 50% de capacidad de carga. Deben haber cargado más de las malditas cosas, pienso y frunzo el ceño.
--¿En qué le puedo ayudar...?-- murmura la señorita. Mmmm. Es más joven de lo que pensaba. ¿De verdad estuvo en la expedición pionera a Beagle?
--¿De verdad estuvo en la expedición pionera a Beagle Point?-- pregunto sin darme más vueltas.
--¿A-ah? ¿A qué viene la pregunta?-- responde, confusa.
--Busco co-piloto, y usted parecía bien calificada, aunque parece más joven de lo que explica su anuncio--, comento, alzando ambas cejas.
--Ah, sí... sobre eso...-- ella aparta sus ojos. Pierdo mi sonrisa. Comienza a desagradarme esto.
--¿Ex-empleada de la Agencia de Inteligencia Federal? ¿Qué puesto ocupaba?-- seguí, sin darle tregua. Quería ver si alguna de sus calificaciones esta cierta.
--¡Sí, en el 2998!-- responde, aferrándose a lo que fuese que pudiese salvar lo que acababa de darse cuenta era una potencial entrevista de trabajo.
--¿Qué cargo ocupaba?--
--Ah. Uh. Secretaria de servicios sociales... ¡Estuve mucho tiempo e hice buenas investigaciones sobre el...!--

Me di la vuelta sin despedirme. Había perdido el interés. Mentira tras mentira, esta persona no funcionaría. Creo que estaba mejor plantada esperando a que se llenara mi bodega con la desesperante Capataz.

--Danke!-- exclamé, alcanzo una mano hacia el barman, quien a su vez me sonrió de buena gana.

Creo que estaba mejor esperando a alguien que fuese capaz de llenar esos pedales con botas experimentadas.



Fin de la transmisión.
 
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Localización: Sistema Sowiio
Cuadrante: 60 : -75 : 30
Janszoon Prospect - Prisión
Hora: 13:58:09 del 28 Dec 3303.
Cambio.




//ESTA TRANSMISIÓN SERÁ GRABADA EN LA BASE DE DATOS DE LA FUERZA DE DEFENSA DE SOWIIO Y PODRÁ SER USADA LEGALMENTE EN SU CONTRA//
//¿ACEPTA LOS TÉRMINOS? Y/N//
//Y_//
::::::::::::::::::::::::::::

Algo terrible ha sucedido. Y todo es mi culpa.

Lo siento, Caterina. Lo siento tanto.

Estoy sentada en una celda, tras barras, sin nave ni dinero. Creo que me quedan unos 80.000 créditos que se van a ir en multas, papeleo y comida. Jamás pensé que todo podría dar un giro tan drásticamente en un segundo.

Si tan sólo supiese que terminaría así... Fue mi avaricia. No hay otro culpable.

Lo siento, Caterina.

La historia comienza hace dos días...


Localización: Sistema Synteini
Cuadrante: 60 : -75 : 30
William Sargent Vision
Hora: 23:28:18 del 26 Dec 3303.


Caterina, mi subteniente, y yo estamos analizando las diferentes trayectorias para poder maximizar nuestra influencia bajo el ala de Torval, de forma local y galáctica, en los próximos dos ciclos solares, antes del fin del ciclo de rotación de potencias galácticas, para que pudiesen incrementar nuestros ingresos locales permanentemente. Sentada aquí, no puedo evitar ignorar varios de los comentarios de Caterina. Sigo algo molesta con ella, para ser sincera. En nuestra última misión, decidimos apoyar a un aliado que se aventuraba a surcar los cielos por primera vez, el comandante HakaBlack. Vuelos sencillos, agradables y sin acontecimientos notables. Antes de partir con el comandante, le solicitamos que se uniese a un entrenamiento rutinario de formación, a lo cual accedió agradecido por todo nuestro apoyo durante el día. Al completar el giro final exitosamente, el comandante HakaBlack rompió formación para aterrizar en la base local, demasiado pequeña para nuestra nave. Una súbita y estrepitosa barrida de parpadeos brillantes me sobresaltaron y, desde la cabina del caza en el cual estaba desplegada, me horroricé al ver a mi subteniente aplacando al comandante HakaBlack a todo fuego.

--¡Alto al fuego! ¡Fuego amigo, fuego amigo! ¡Subteniente Kirk, cese fuego inmediatamente!--

El fuego cesa. No hay transmisión de vuelta de parte de la nave madre, así que decido dejarlo para cuando regrese a bordo.

--Silver Memory, mantenga posición y repliegue puntos fijos de inmediato--, le ordeno a la subteniente por el comunicador. --Comandante HakaBlack, ¿cuál es su estado?--

Él procede a hacer una revisión de emergencia para confirmar que el daño fue suficiente para despedazar sus escudos, en una fracción de segundo, pero cesó justo a tiempo. Podría haber sido mucho peor. Luego de despedirme y escoltarlo muy de cerca hasta la estación, volé de vuelta hasta el Silver Memory, y luego de acoplar el caza, marché furiosa hasta la cabina, donde me encontré a una Caterina sollozante en su asiento de co-piloto, con su rostro entre sus manos.

--Fue un accidente, lo siento. Lo siento, de verdad. Jamás había volado una Gutamaya y...-- intentó abogar su caso frente a mis ojos feroces e inmutable.
--Fuera de la cabina.-- Caterina ya había aprendido lo suficiente al volar conmigo como para saber que no podría hacer nada al respecto por el momento y decidió retirarse en silencio.

. . .

--¿Qué le parece ese plan, comandante?-- me despierta la voz de Caterina, haciéndome volver a la realidad.
--Suena adecuado, subteniente. Es lo mismo, supongo. Comience a cargar los primeros contratos y yo hablaré con los representantes del comité de misiones para dirigirnos exclusivamente a Sowiio.--

Con la bahía de carga llena, con más de cuatrocientas unidades si puedo agregar, comenzamos el trayecto para incrementar nuestra reputación local, también asegurándonos de pasar por Lagerkvist Gateway en el mismo sistema antes del salto a Sowiio para tomar más misiones. Luego de saltar, comenzamos un trayecto de astro a astro, estación a estación, realizando entregas, coleccionando datos, retomando cajas negras de batallas pasadas y, a lo largo del trascurso, recibiendo interdicciones algo frecuentes y molestas de naves menores y comandantes mediocres, de lo cuales hicimos breve labor. Continuamos así, viendo docenas de rostros y estrechando docenas de manos por las próximas horas.


Localización: Sistema Sowiio
Cuadrante: 60 : -75 : 30
Sowiio ABC 9 D - Montrose Terminal
Hora: 10:01:54 del 27 Dec 3303.




--Muchas gracias, y buen día para usted,-- replico al comentario final del representante al recibir la carga de desecho biológico. Jamás entenderé para qué querría alguien tanta basura. Y encima desechos. Puagh.
--¿A dónde ahora?-- comenta Caterina, tras de mí con una lista holográfica de los contenidos de la bahía de la nave.
--Estoy segura que este lugar debe tener al menos un bar decente. Ese último aterrizaje no se me dio muy bien, y creo que es señal que necesitamos ya descansar. ¿Vamos por algo de tomar, Caterina?-- comento, rompiendo la rutina militar, ya concluída nuestra labor. La observo notablemente aliviada luego de mi sugerencia. Supongo que fue un día largo para ella también. Decidimos descansar en la estación, tomar algo y pasar la noche tranquilas en una cama regular.

Sowiio ABC 9 D - Montrose Terminal
Hora: 20:07:12 del 27 Dec 3303.


Aseada y lista, me adelanto para hacer un inventario rápido de las misiones restantes e intentar buscar algunas misiones de vuelta a Synteini que fluyesen en un solo sentido sin forzarnos a regresar por el pago. No estábamos precisamente en el tiempo planeado, pero no era gran percance ir un par de horas rezagadas. Una vez Silver Memory estuvo inventariada y lista, le comunico a Control nuestra intención de despegar en los próximos minutos. Corriendo los protocolos de extracción de nave desde el hangar, preparé todo para el día de trabajo y tracé la ruta de vuelo. Al alzar la vista me di cuenta que Caterina ya estaba en posición y lista para zarpar, ocupada ya en detallar la ubicación de los siguientes puertos estelares en cada etapa de nuestro trayecto. Sonreí para mí misma.

--Permiso para despegar, Control.--

. . .


Sowiio ABC 9 E
Hora: 02:57:54 del 28 Dec 3303.


--¿A qué se refiere que olvidó empacar el VRS?-- vociferé molesta frente al menú virtual de los vehículos desplegables de la nave. --Era obvio que teníamos que traerlo para poder descender al planeta, ¡obvio!--
--Si estamos cortas de tiempo, podríamos simplemente comprar uno en Reamy Landing, o... en Fowler Oasis, o incluso en Pittendreigh Asylum... tal vez,-- respondió desesperadamente intentando enmendar la situación.
--No voy a desperdiciar más dinero en algo que ya tenemos, en el sistema vecino, ni más faltaba,-- resoplé enojada. --Trazar plan de vuelo de vuelta a Synteini...-- murmuré exasperada, enviando poder a los motores y observando cómo frente a mis ojos se iba alejando el objetivo de nuestra misión actual. Dando la vuelta, empezamos rumbo a completar contratos en Synteini, acomplar el maldito carrito de exploración y reorganizar yo misma los módulos. Tiempo desperdiciado.

. . .

Sowiio ABC 9 E
Hora: 04:06:36 del 28 Dec 3303.


Comencé a escanear desde el interior del VRS el punto de datos, aún bastante molesta por el incidente. Decidí hacer una nota mental de reducirle el porcentaje de pago a Caterina cuando volviésemos a Synteini.
"Warning, you're entering a trespass zone" me advirtió el sistema. Rrr... qué más da. Lista para el combate, desplegué torreta inmediatamente luego de terminar el escaneo y freí los drones y a las torretas cercanas con precisión sin permitirles hacerme gran daño al escudo. Al volver a la nave, caí en cuenta que habían otras cinco misiones del mismo talante y decidí agruparlas todas primero. Una y otra vez, fue el mismo escenario. Qué remedio.
A medida que descendíamos al último planeta para realizar el escaneo final decidí, azorada por las constantes notificaciones de botín creciente sobre mi cabeza, no aceptar más misiones riesgosas por hoy. Para mi sorpresa, había un pequeño grupo aguardando nuestra llegada.

--Commander Snowsturm, you are under arrest. Please do not resist or we will be forced to open fire--, apareció con claridad en mi panel de comunicaciones entrantes del navío en frente. Anaconda. Rango de combate: Dangerous.
--Subteniente, despliegue caza de inmediato,-- le ordené a Caterina, preparándome para el combate.
--Lo siento, comandante. Estamos demasiado cerca del suelo para poder desplegar...-- respondió impotente.
Ignorándola, comencé el combate contra dos Cobras y una Anaconda, en amplia desventaja. En maniobras practicadas, me mantenían bajo fuego desde mis puntos ciegos, por lo que descendí contra la tierra a un nivel bastante riesgoso para una nave de nuestro tamaño.
--Comandante, altitud es cien metros, ¡elévese!-- exclamó Caterina, a lo cual hice caso omiso.
"Target destroyed," anunció el sistema de sensores de mi nave. Anaconda fuera, restan dos.
Reaccionando de inmediato, las Cobras comenzaron maniobras evasivas y cambiaron su táctica de ataque a una inteligente rotación de fuego alternado durante sobre-vuelos.
"Demasiado rápidos," pensé, desactivando la asistencia de vuelo para lograr un giro más apretado y ganar distancia mientras obtenía un poco de visibilidad sobre ellos.
"Shields offline. Taking damage."
Qué hacer... qué hacer...
De pronto, vi algo que me dio una idea.
--Subteniente, repliegue todos los módulos, apague las luces y corra la nave en modo silencioso--, ordené.
--¡Eso destruiría nuestra última forma de luchar, comandante! ¡No quiero morir!-- gimió desesperada.
"Hull at 50% integrity."
--¡Hágalo ya! ¡Es una maldita orden!-- grité agresivamente, girando la nave en vertical y empecé a esparcir todo lo que hubiese en mis monturas de utilidades excepto por los refrigerantes, creando una densa humareda que esperaba pudiese pasar por lo que deberían ser los últimos rastros de mi nave luego de una explosión interna. Ayudado ahora por la ausencia de la alta vistosidad de luces externas que portaba Silver Memory y que probablemente hacían de nustra nave tan obviamente discernible en combate, viré el navío oscurecido hasta el interior de un cráter que se abría como caverna gracias al poderoso impacto de algún asteroide en antaño, estrellando a Silver Memory con violencia contra el muro del fondo de la caverna.

Silencio.

"Warning, temperature critical."

No podía arriesgarme aún, con las naves sobrevolando. Los refrigerantes siempre eran increíblemente brillantes.

--¿Comandante?-- murmuró Caterina aún impactada e inmóvil.

--¡Shh!--

100% Calor. Aún no... aún no...

"Warning. Taking heat damage."

200%. Aún no...

--Bounty target has been destroyed. We're returning to base, Control.--

Temperatura sobrepasando 230%.

Instantáneamente luego de dos destellos en el cielo que marcaban la entrada a súper crucero, violentamente activé los refrigerantes, soltando tres en lugar de uno.

"Heat sink deployed."

El vidrio de la cabina se oscureció bajo la influencia helada de los refrigerantes y por un minuto, la luz cesó su existencia a nuestro alrededor. El sonido de nuestros jadeos espantados luego de haberle hecho frente a la muerte y sobrevivido llenaban la cabina.

--De... desactive el modo silencioso y corra procedimiento de inspección de daños, subteniente--.

"Thermal signatures restored."

--La... nave ha... ha... perdido el 94% de la durabilidad de su coraza y nuestro distribuidor de poder está averiado. Los otros sistemas parecen estar aún funcionales.--

Eran buenas noticias.

--Repliegue todos los puntos fijos y ajuste curso a la próxima estación de la misión--, ordené, intentando salir de este miasma mental que comenzaba a absorbernos.
--Pero comandante...-- murmuró ella antes de cortar su propia respuesta y simplemente obedecer.

"Shields online."

Crujiendo, la nave se deslizó fuera del cráter y con el poco poder que le llegaba, comenzó a alzarse. Con los demás módulos desactivados, el poco poder que podía recibir iba redirigido en un 30% de eficiencia a los motores, lo cual fue suficiente para activar el motor de distorsión y entrar en súper crucero.

--¿Sabe?-- susurró Caterina, intentando romper el hielo. --La comandante Maya Fey ha visto las ruinas Thargoides y las grabó en una de sus bitácoras. Me encantaría ir a verlas, pero me conformo pudiendo haberlo vivido con ella a través de su publicación. Quiero conocerla algún día,-- murmuró más para sí misma, --la admiro mucho. Fue una gran parte de la razón por la cual volví a volar luego de todo lo que pasó hace tanto en Ross 128...--. El resto del vuelo fue silencioso.

Sowiio D 2: Janszoon Prospect
Hora: 06:12:08 del 28 Dec 3303.


Descendiendo del súper crucero a toda velocidad, inicié el post-quemador y solicité permiso de aterrizaje.

--Caterina, modo silencioso.--

"Silent running."

Seguíamos siendo cazadas. A cada salto, un caza-recompensas. Sus naves y rangos ahora no eran nada de lo cual avergonzarse. Probablemente descubrieron que seguíamos vivas luego de que el par de pilotos de las Cobras intentasen reclamar recompensa por nuestras cabezas. No podíamos darnos el lujo de ser vistas. Por los parlantes, una advertencia de parte de Control pasó inadvertida, valga la redundancia, de que habían perdido rastros calóricos en sus radares de nuestra nave. Lógico.

--Tren de aterrizaje--, anunció Caterina.

Un estruendo de las patas amortiguadas de la nave resonó desde la bahía de carga. Aterrizaje ligeramente forzoso.

--Comandante, tenemos 35 minutos antes de la rotación del ciclo de poder,-- declaró Caterina. --Podemos hacerlo, pero no podemos tardar--. Estuve de acuerdo. Teníamos 35 minutos para vaciar nuestras bodegas con las entregas, volver a Synteini, recoger los contratos y volar hasta el sistema en expansión antes del fin del ciclo. Descargamos a prisa y pedimos permiso para despegar.



"Landing gear retracted." Post-quemador al máximo, seguimos en ruta, evitando exitosamente dos interdicciones en el camino.

Sowiio D 3: Reeves Prospect
Hora: 06:28:49 del 28 Dec 3303.




Descendiendo por lado oscuro del planeta, teníamos Reeves Prospect en la mira. Estábamos casi a punto de terminar nuestras entregas. En la etapa del planeo, Caterina se levantó de su asiento para preparar la carga para ser entregada.

--Comandante, voy a la bodega de carga. Según aterrice, me encargaré de depositar la carga tan pronto como sea posible para poder continuar. Dejo el resto en sus manos--.

Asentí sin mirarla.

Comencé el descenso apurado, transfiriendo el poder a los post-quemadores, sin redistribuirlo a sistemas.

"Gutamaya Sierra November Oscar, this is an Imperial..." blablabla.

--Permission to land, Control--, pedí.

"Granted, please land on pad 10." Commander, please reduce your speed."

--Negative control, need to make this fast, we're on a tight leash here--, expliqué, enfocada en volar y menos en hablar. No estaba como para bajar la velocidad, con tan poco tiempo restante.

Modo silencioso, escudos apagados de nuevo para evitar que pudiésemos ser rastreadas durante el aterrizaje.

Apliqué los propulsores frontales e inferiores para reducir la velocidad.

... Voy demasiado rápido.

Redistribuí poder a motores e intenté activar el post-quemador para elevarme.

--¡Caterina, prepárate para el impacto!-- grité lo más alto que pude, pero no creo que pudiese oírme.

Al virar, nos estrellamos contra una nave Imperial y luego contra una estructura, perdiendo más del 50% de la coraza.

Sin haber pasado un segundo, un brillo parpadeante e intenso inundó la cabina y sacudió brutalmente la nave.

En un parpadeo de ojos, estaba siendo empacada por el sistema automático de la nave en la cápsula de escape.


. . .


Ahora descubro que el accidente contra la nave Imperial fue tomada como agresión, lo cual provocó la respuesta automática de la estación y de todas las otras naves cercanas en todo su furor. Fui informado de que la otra cápsula destinada para Caterina estaba vacía y no había rastro de ella.



Esa es la historia. No es una buena, la detesto y odio el final, pero esa es.

Fin de la transmisión.
 
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Localización: Sistema Kikua
Cuadrante: 60 : -77 : 30
Supercrucero
Hora: 0:35:29 del 28 Dec 3303.
Cambio.




Alcé mi vista sobre mi hombro para observar al mayor Frost, calibrando las herramientas de los caza y preparándose para el combate. Sin importar su increíblemente bajo rango, era un natural en los controles y… bueno, su apellido iba perfectamente con la temática de la nave. Temo admitir que fue lo primero que captó mi atención. Comandante Snowsturm y mayor Frost. Bien, bien… No obstante, no puedo decir que lo seleccioné a la ligera. Tengo una serie de exámenes que prueban los reflejos y el carácter de una persona, y qué tan lista está para hacer lo impensable sin cuestionarme. La subteniente Kirk tenía una capacidad adecuada de seguir órdenes pero no era una natural para seguirlas sin preguntar. Necesitaba a alguien a quién presionar sin que pudiese quejarse, así que cada vez que aterrizaba en alguna estación, o me acoplaba en alguna ciudad, lo primero que hacía era descender de la nave e ir a dar un vistazo a la sala de tripulación, sin molestarme en removerme el maquillaje de guerra o sin anunciarme. Me encanta tomar a mis candidatos imprevistos y ver cómo reaccionan. Entre lanzar preguntas terriblemente difíciles como ‘cuál es el precio de una vida para usted’ o ‘por cuánto me vendería a los federales,’ puedo deshacerme de los débiles. De todos los candidatos, el mayor Frost fue el único que se mantuvo imperturbable durante toda la charla; hágase notar que jamás le informé el propósito de mi visita y simplemente decidí entablar una conversación con él, que fue más o menos así.
--Buenas tardes, damas y caballeros, soy del comité local de Sowiio y me han enviado a informarles que hay una amenaza de bomba en esta sección de la ciudad--, pronuncié en el tono más grave y tenso que pude dar. De los potenciales reclutas, quedó sólo uno en la sala, que no podía ser inmutado más allá de la molestia de tener que colocarse los calcetines de nuevo. ‘Hay esperanza,’ dije y tomé asiento en el sofá a su lado, fijándome qué veía en la holovisión.
--¿No hay amenaza, verdad?—murmuró, haciéndome un gesto para que le alcanzase una cerveza. Alcancé dos.
--¿Tan obvio era? Siempre me dicen lo valerosos que son los aspirantes a tripulantes y no puedo evitar pensar que dejan mucho qué desear.
--Son buenos tras un timón, tienen calibre y callos muchos de ellos, pero no tienen carácter--.
Nos sentamos un rato, observando a una reportera hablar de un terrible accidente en el sistema local, con un Imperial Cutter antier o ayer. Cerré los ojos y negué con la cabeza, quedándome en silencio. Sobre eso, bueno. Al aprender sobre mi horrible accidente a mano de sus propias fuerzas, la misma Torval, o alguien que hablaba por ella, prometió enmendarlo durante mi estadía en prisión. Luego de solicitar mi ubicación y confirmar mi información personal de nuevo, sin dar más explicaciones, la comunicación se cortó. Un poco menos de dos horas luego, se me informó que todos los cargos contra mí habían sido levantados y podía irme, pero no antes de pasarme por el hangar, debido a que un representante del gobierno imperial estaba esperándome. Cuál fue mi sorpresa al encontrarme a un escudo de Torval con una Cutter nueva. Sin darme más explicaciones, extendió el contrato finalizado de la nave, pagada en su totalidad, y susurró bajo: “You owe us,” a lo cual naturalmente le respondí “I’m one of you. Duke Snowsturm, if you don’t bloody recognize me. Either give with no strings, or let me rot in jail in peace. So off. Anda a que te den, cachorro.” No estaba como para juegos de mafia, ni estupideces similares. Si Torval quería sacarme de prisión y volverme a poner en la fuerza, me parecía perfecto, pero no iba a tomar un insulto de un inferior. Al final, nadie agregó nada, y se me permitió ir sin gran revuelo ni dar mi identidad, tal vez con más razón debido a que no deseaban dar a la prensa que había sido un duquesa que estaba en su prisión por un error de su parte y a quien le habían partido su maldita nave.
Dejando esa historia de mano, tomé un respiro profundo, cambiando de canal, sentada aún en el sofá al lado de este extraño. Al menos los reporteros no tenían mi identidad, cosa que ayudaba enormemente. Un canal de carreras intergalácticas. Eso prometía. Seguimos bebiendo en silencio.
--¿Debería llamar a la guardia imperial y reportarla por falsa alarma?--, preguntó él, en un tono de ‘si pudiese importarme menos, me asombraría.’
--Adelante, podría ser interesante--, sorbí de mi cerveza, sin agitarme.
--No creo que me paguen por ello--, concluyó y lo dejó de lado. –Mayor Frost, un placer,-- masculló sin voltearme a ver, extendiéndome sin el mayor esfuerzo su diestra.
--Comandante Snowsturm--, decidí darle la oportunidad, --un gusto--, con mi zurda, le di el estrechón de mano más extraño y perezoso que hubiese tenido en años.
--¿Comandante? ¿Qué nave vuela?—dijo él con algo más de interés, pero menos que el que le tenía al holovisión. –Es la segunda vez que Charles califica para los cuartos de final, pero jamás logra pasar de ahí. Volé con él en el ’87 y desde entonces he seguido su carrera como competidor, pero es una ilusión fallida, digo yo--.
--Vuelo una que tiene máquina de hacer hot-dogs en el compartimiento cercano al motor. Saben algo extraño luego de entrar al hiperespacio; flácidos diría yo--, me alcé de hombros, intencionalmente evadiendo la pregunta. --¿Y usted, Frost, qué maneja?
--Tengo un Eagle en el que trabajo en mi tiempo libre. No vuela desde el ’99 pero tengo algo de cariño por el cacharro. Ya volaré de nuevo con él--. También era mecánico. Sonaba bastante adecuado.
--Puede que tenga a alguien que sepa una cosa o dos sobre naves imperiales. ¿Le apetece ir a verlo?--, me levanté, cerveza aún en mano, y agarré otra para el camino. Cerveza fría y gratis es la mejor clase de cerveza.
--Venga, por qué no. No ha dejado nadie una cita para reclutar tripulación hoy, y con su pequeña hazaña, no creo que venga hoy nadie tampoco, así que da bastante igual--, se puso de pié y estiró. Un hombre amplio, barbado y de buen talante. Me daba muy buena espina.
Ascendimos al hangar y nos desplazamos por los caminadores automáticos internos hasta la plataforma de aterrizaje número 12.
Al abrirse la puerta, Silver Memory se mostró en todo su esplendor frente a nosotros, recién terminada de armar y pintar, con sus anclajes ya retraídos. Con un silvido de admiración, Frost llevó sus puños a sus caderas y alzó su rostro para contemplarla.



--Pero qué guapura. Vaya ejemplar que es. El modelo nuevo, encima. Juuuuu, con lo que gano no creo que ni con suerte pueda ni alcanzar a barrer una de estas en el futuro. Verla de cerca ya es un privilegio, así que gracias, comandante--, asintió más para sí mismo mientras que iba deambulando y observándola. Los técnicos aún estaban finalizando la postura de los anclajes finales, así que Frost pudo deleitarse aún más al poder contemplar el anclaje tipo cuatro justo sobre su cabeza. La emoción en sus ojos fue lo que me convenció. Tenía pasión por volar, y sabía que en sus manos, sin importar cuán faltas de callos, Silver Memory y yo estaríamos seguras.
--¿Y bien, le apetece verla por dentro?—
Si alguien hubiese soltado una aguja en la plataforma, podríamos haberla escuchado con el silencio que hubo.
--¿A qué se refiere?—preguntó, comenzando a sumar dos más dos.
--Comandante Snowsturm--, le extendí la mano de nuevo, --duquesa y escudo de Torval, piloto de Silver Memory. Felicitaciones, mayor--. Sonreí observando al pobre hombre a quien le habían sacado el tapete de bajo sus pies.
--Eso significa que usted… su… esta nave… yo… ¿yo? ¡Pero si sólo soy un ‘inofensivo’! ¡Hay montones de pilotos con más estrellas que yo!—clamó sincero y estupefacto.
--Poder de fuego tengo más que suficiente. Necesito a alguien que sepa tomar la decisión correcta en el momento correcto sin perder la calma y a quien pueda soportar por días a bordo si es necesario. Si no le interesa la invitación puede…-- comencé a decir mientras que retraía mi mano, a lo cuál él saltó y la apretó con ambas suyas desesperadamente, como un hombre sediento y moribundo que encuentra su oasis.
--¡Mayor Frost listo para su servicio! ¡Será todo un honor, todo un placer, todo un honor… digo… sí, trabajar con… para usted, comandante!—rugió escandalizado y enérgico.
Sonreí divertida. –Vaya por sus cosas, lo espero a bordo, zarpamos en dos horas. Estamos a la espera de un último grupo de prisioneros políticos para volver a central--, declaré, poniendo su resolución a prueba por última vez.
--¡Sí, señor… señora! ¡Iré por mis efectos personales y a despedirme de mi madre antes de zarpar! ¡Necesito contarle las buenas nuevas!—se mostró inquieto ante mis ojos. No tenía problema que concluyera sus asuntos personales antes de partir, de hecho lo prefería. –Estaré de vuelta a bordo del…--, pausó un momento, observando la enorme figura de la nave por un instante, --¿cómo dijo que se llamaba esta preciosura de nuevo?--. Me agrada, me agrada.
--Silver Memory. Voy a estarlo esperando. Tome cuanto sea necesario. Prefiero que deje sus asuntos locales finalizados antes de tomar rumbo. Sabe dónde encontrarme--.
El mayor Frost salió despedido como alma en pena, como si tuviese miedo de que alguien más fuese a quitarle su puesto. Sonreí viéndolo partir cruzada de brazos, contenta de tener a alguien a bordo legítimamente interesado en Silver Memory y en el negocio.
Bueno, ya. Me desvié bastante, un par de veces para ser exacto, y quedé bastante lejos de la original. Como decía. Volando, espacio, mirando al mayor a bordo de Silver Memory. Yupi. Hoy, nuestra misión, era darle una mano al comandante HakaBlack con un trabajo algo más desafiante de lo normal para él. Sentados frente al tablero de trabajo, lo animé a tomar un par de misiones de cacería de piratas, asegurándole que cubriría sus seis. Armado para iniciar una interdicción, se adelantó frente a mí, en búsqueda del villano.
--Comandante, nave se acerca a sus ocho en punto, ascendiendo. Tenga cuidado--, le advertí a través del comunicador de voz.
--Ah… permítame un momento--, balbuceó un momento, intentando acostumbrarse a los controladores para rotar a través de objetivos. --¡Es él, es él!—Su objetivo, un John Troiani en un Fer-de-Lance estaba justo a tiempo, tal como la inteligencia había dicho.
Sin embargo, para nuestra mutua sorpresa, fue Troiani quien inició interdicción a nuestro inexperimentado comandante.
--Mayday, mayday, estoy siendo interdictado. Por favor--, acudió, con urgencia en su voz.
--Sométase. Baje la velocidad, comandante, por el bien de su nave, y confíe en mí. Asegúrese de huir una vez caiga de súper crucero--, le instruí con cuidado y claridad.
El comandante siguió presto las direcciones y ambas señales desaparecieron para ser reemplazadas con una estela que me señalaba mi salida.
--¡Estoy bajo fuego, iniciando maniobras evasivas!—exclamó el comandante desde su Adder. De no llegar a tiempo le harían papilla espacial.
Con un poderoso estallido, caímos de súper crucero y el mayor Frost estaba listo para desplegarse.
--Knock, knock, motherf…-- apunté fijo al Fer-de-Lance. –Mayor, fuego a discreción--.
--Entendido, comandante. Armas listas--.
En un elegante elipsis, el comandante se alzó en una curva cerrada, deslizándose por el punto ciego del Fer-de-Lance y evadiendo todos sus tiros, ganando más tiempo mientras que nos preparábamos para el combate. Para tener tan poco tiempo tras el timón, se movía bastante bien. Lo poco que le había enseñado había pelechado con una fuerza increíble, incluso en una nave tan sencilla, y sin mejoras encima.
Una poderosa descarga de fuego de las tres naves tomó muy de sorpresa al pirata, royendo sus escudos en sólo unos segundos, por lo que intentó prepararse para saltar.
--Not on my watch--, dije por el canal directo, acercándome lo suficiente como para generar un bloqueo de masa entre la suya y la nuestra e impedirle el salto.
Atrapado, no tuvo ni tiempo de poder rogar por su vida. El comandante, el mayor y yo nos encargamos de no dárselo.
--Die--, me escuché decir crudamente por el canal abierto, tomando los tiros finales a máxima potencia y fulminando hasta el último rastro de él. Una extraña y oscura sensación de satisfacción envolvió mi cuerpo y se deslizó por mis brazos hasta la punta de mis dedos. El poder de decidir sobre una vida.
--Vuelva a bordo, mayor. Procedimiento de acoplamiento iniciado--.
--Afirmativo--.
Contento con el botín, seguimos en la cacería de criminales y exterminación de pestes locales. En el fondo de mí, ese día, en el momento que apreté el gatillo por última vez, descubrí algo sombrío. En mi interior había una gran oscuridad, que comenzaba escurrirse, emergiendo muy lentamente…



Fin de la transmisión.

Les agradecería enormemente a los lectores si me llego a equivocar en algo, por favor menciónenlo abiertamente, a veces hay detalles que se me pasan, y hago uso de este trabajo también como compilación de arte personal. Gracias al comandante HakaBlack por su presencia de nuevo.

Que las estrellas brillen para ustedes hoy, comandantes. o7
 
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Genial... sigue así, que quedé con ganas de más

Y sí, el café tiene que ser como una despedida en la noche (negro y amargo) :p
 
Genial... sigue así, que quedé con ganas de más

Y sí, el café tiene que ser como una despedida en la noche (negro y amargo) :p

¡Muchas gracias! Lo que más me agrada del personaje que estoy tejiendo es lo única y cruda que puede llegar a ser, y al leer relatos como los suyos y los de Maya Fey, crean un contraste tan fuerte... Me fascina. Creo que la próxima intentaré hacerla más oscura, para solidificar esa característica mucho más. Gracias por leer.
 
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